El Renacimiento
El Renacimiento
Fue un movimiento cultural europeo que llegó a
su apogeo en España en el siglo XVI. Junto con el Barroco del siglo XVII, el
Renacimiento produjo un esplendor en las artes y ciencias nunca igualado, lo
que hoy conocemos como el Siglo de Oro. El Renacimiento se caracteriza por un
renovado interés en el mundo grecolatino, y por ende el Humanismo. En contraste
con el teocentrismo de la Edad Media, predomina
el antropocentrismo, el optimismo, la secularización, la
curiosidad científica, la confianza en la razón y la exaltación de la
naturaleza de este mundo.
La estética renacentista valora las
formas equilibradas y armónicas, y la idealización de la realidad. Además,
surge un nuevo prototipo del caballero: ya no basta ser experto en las armas,
como en la Edad Media, sino también en las letras y artes. Es guerrero y a la
vez poeta.
Contexto histórico
Reina en España la Casa de Austria o
de Hasburgo, un periodo de gran expansión imperial tras el descubrimiento de las Américas, la Reconquista, y la unificación
política y religiosa de España por los Reyes Católicos. El imperio español
crece bajo el reinado de Carlos I/V (1516-56) y se culmina bajo Felipe II
(1556-98). Sin embargo, la participación de España en las guerras contra los
turcos e ingleses lleva el Tesoro a la ruina. Después de Felipe II se agudiza
la decadencia del imperio español.
En el resto de Europa, se propagan las
ideas de Lutero y Erasmo, y éste último tiene una gran influencia en España.
Frente a la Reforma protestante la
iglesia Católica se ve obligada a iniciar su propia reforma, la Contrarreforma.
Temas del Renacimiento
Beatus ille: alabanza de la vida sencilla y del campo, ajena de
la ciudad y las ambiciones del mundo.
Carpe diem: gozar de la vida, del presente y de la juventud antes de que
lleguen la vejez y la muerte.
Locus amoenus: lugar idealizado
del campo que propicia la reflexión sobre el amor y la unión con la naturaleza.
Tempus fugit: el tiempo se escapa.
La prosa del Renacimiento
Durante esta etapa abundan varios
subgéneros narrativos, como la novela pastoril, la novela bizantina, la novela
morisca y el libro de caballerías. Este último fue parodiado por Miguel de Cervantes Saavedra cuando escribió su obra
maestra Don Quijote de la Mancha (1605 y 1615), la primera novela moderna y un
claro ejemplo del Humanismo renacentista, pero con rasgos barrocos. De este
periodo, también destaca Lazarillo de Tormes, la primera novela picaresca.
La poesía del Renacimiento
Garcilaso de la Vega encarna el ideal hombre
renacentista por ser soldado y también poeta. En sus poemas aparecen carpe diem, el amor
idealizado,y una clara influencia del poeta italiano Petrarca. Otro caballero
poeta influido por la lírica italiana es Juan Boscán. Como Garcilaso, Boscán
emplea el endecasílabo, tan característico del siglo XVI. La
poesía ascética y mística es otra corriente de la poesía renacentista. Sus
exponentes principales son Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Fray
Luis de León.
El teatro del Renacimiento
Si bien generalmente se considera
prerenacentista, La Celestina (1499) de Fernado de Rojas es
una de las obras más importantes de la literatura española.
Esta tragicomedia humanística, que
tiene sus raíces en la comedia latina, refleja la transición de la Edad Media
al Renacimiento, dado que sus personajes viven en un mundo en crisis, donde los
valores medievales se están desintegrando. Otro dramaturgo importante de esta
época es Lope de Rueda, quien además de ser actor profesional, escribió
comedias, farsas y entremeses.

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